lunes, 21 de septiembre de 2009

Bayoneta desenvainada

Así que en el 68’, en el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) mi equipo de volibol venció al de los policías del instituto; sin embargo, luego de haber salido de la cárcel La Vaquita me di cuenta de que, mientras manejaba mi Fiat 1100, de los cuadraditos, me seguía de manera eventual un automóvil de judiciales. Esto hizo que mi participación en el movimiento, por sugerencia de mi contacto con el Poder Popular suspendiera mis actividades de repartir octavillas y de hacer mítines relámpago.
Los días pasaron rápidos y se acercó volando el 2 de octubre; como el gran mitin estaba citado en la Plaza de las Tres Culturas hacia la tarde, me quedé entrenando volibol con un compañero de equipo hasta que diera la hora de irse. Dejé mi carro en el trabajo, ambos nos fuimos en su automóvil y tuve la suerte de que no nos siguieran los judiciales y dejamos su vehículo a unas cuadras de Tlatelolco.
Cuando nos íbamos acercando vimos que llegaba mucha gente; como era buena hora nos tocó lugar en las escaleras, frente al edificio Chihuahua desde donde, en algunos de los pisos de arriba, estarían los oradores.
Siguió llegando la gente por distintos lados, en especial por el camino que venía de Insurgentes hasta que la plaza quedó llena y la gente seguía llegando de tal manera que la sobre poblamos. Se escuchaba como estaban probando el micrófono hasta que quedó audible de forma correcta. De pronto la palabra “compañeros” se escuchó y dio inició el mitin.
Talvez llevaríamos dos y medio oradores cuando comenzó a sobrevolarnos un helicóptero y surgían rumores del contingente por distintos lados de la plaza. La voz del orador empezó a pedirnos que tuviéramos calma, que no nos moviéramos, que se trataba de una provocación. Sin embargo, de pronto el helicóptero lanzó una luz no sé si roja o verde, quizá verde (la señal de dar paso) y de la parte de abajo del edificio Chihuahua aparecieron hombres de traje, talvez sin corbata, pero portando un guante blanco y pistolas y dio inicio el tronadero de armas.
Era obvio que los del guante blanco empezaban a disparar, pero supongo que de otros lados hacían lo mismo; creo que el helicóptero no disparaba pero los que estábamos en las escaleras salimos corriendo hacia arriba (yo no soltaba mi portafolios) y al llegar al final de la escalinata, miré hacia los escalones y distinguí que había suéteres, libros, cuerpos, zapatos, etcétera.
A mi izquierda la gente se remolinaba a la entrada de un edificio; primero pensé hacer lo mismo, pero de inmediato supuse que esa noche o al día siguiente peinarían departamento por departamento y no había la certeza de que no nos dejaran entrar en ellos. Quise seguir de frente por debajo del edificio pero habían unos barrotes altos que la gente estaba saltando pero vi que caían unos encima de otros como hormigas pero no éramos hormigas, ya que algunos se quedaban tirados y más los aplastaban.
Miré hacia el largo pasillo de Insurgentes pero se notaba que ahí los estaban deteniendo, eché un vistazo hacia las pirámides pero también era una encerrona pues hacia allá no había salida, aunque algunos intentaban meterse a la parroquia. Entonces, me di cuenta que la única alternativa que me quedaba era rodear el edificio y con la esperanza de que ninguno de los hombres de guante blanco me disparara.
Frente a mí, un muchacho mayor que yo de chamarra de cuero pensaba lo mismo y se asomaba, esperando la oportunidad de correr hacia el norte y, en el momento que inició la carrera, me agarré de su chamarra y aunque intentaba zafarse, alcanzamos a dar la vuelta sin recibir balazo alguno. Ahí lo solté, pero ya estaba una hilera de soldados con una rodilla al suelo y con la bayoneta desenvainada.

2 comentarios:

  1. Guillom, no te tardes mucho en subir la siguiente parte por favor! Estoy pendiente de tu relato. Te mando un gran abrazo.

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  2. Saludos desde Torreón, Guillermo; de acuerdo con Iliana: estaremos pendientes del relato.
    Y estás invitado a colaborar en el número 50 de la revista Acequias.
    Mi abrazo.
    Julio César Félix

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