viernes, 4 de junio de 2010

Café negro

a los amantes del buen café, descafeinado por favor


Durante largo tiempo, las Indias holandesas dictarían el precio del café en el mercado mundial. Los holandeses no se contentaron con propagar el café en el Asia del suroeste, sino que como poseedores de una parte de la Guayana, la llamada Guayana Holandesa —Surinam—, aclimataron plantas de cafeto expedidos por el jardín botánico de Ámsterdam a comienzos del siglo XVIII; desde allí el café llegó a Brasil, donde sea crearon las primeras plantaciones gracias a la actividad de los misioneros.
En el momento de la firma del tratado de Utrech (1713), que proponía fin a la guerra de la Sucesión española, el Burgomaestre de Ámsterdam le hizo un presente a Luis XIV, que consistía en unos cuantos plantones de cafeto que fueron confiados al Jardín du Roi.
Se pensó en enviar estas plantas a La Martinica a fin de asegurar, con toda independencia, el abastecimiento de Francia en cuanto a café. La primera tentativa fracasó. Entonces, le encargaron el transporte al capitán de la infantería Gabriel De Clieu que viajó hasta llegar a buen puerto. Una vez allí, la tripulación plantó los cafetales, protegiéndolos de los ladrones y los animales predadores. Día tras día se relevaban guardias junto a los cafetales. Finalmente, tras la primera floración, se cosecharon los granos y se distribuyeron entre los habitantes que tomaron gran cuidado de ellos. A mediados del siglo XVIII, la cosecha alcanzaba 10,000 sacos por año. De ahí, el café partió a la conquista del continente de América. Guadalupe, Haití y luego los países de Centroamérica, recibieron, uno por uno, la nueva planta, casi siempre por intermedio de misioneros. Llegó a Guatemala, se expandió hacia Chiapas y Oaxaca hasta alcanzar varias zonas del sureste. Desde allí, se empezó a expandir hacia el centro de la república de México.
La historia del cultivo del café Robusta, dice Michel Vanier, es distinta de la Arábica. Para el Robusta no hay viajes, transplantes, ni aclimataciones pasando por los jardines botánicos; se encuentra en estado silvestre en África, donde bastaba con encontrarlo en los bosques que cubren las tierras poco elevadas. El Arábica es originario de Abisinia, provincia etiope; pero, a diferencia del Robusta, el Arábica tuvo que difundirlo el hombre a través del mundo y sí viajó, se trasplantó y se aclimató
El origen del consumo del café es distinto a la historia de su propagación. El café no se consumió fuera de Etiopía o Arabia durante mucho tiempo. Hasta que aparece en Europa a fines del siglo XVI y necesita alrededor de siglo y medio para conquistarla. El punto de partida de esta conquista no fue La Meca, centro neurálgico del mundo islámico, sino Constantinopla, conquistada por los turcos en 1453. No tardaron en abrirse cafés en los alrededores zona del Cuerno de Oro, en donde se regaba con agua hirviente una finísima moltura de café y quedaba un denso poso en el fondo de la tacita que contenía la exquisita bebida. Lo que en la actualidad se reconoce como café turco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario